
En alguna ocasión, cuando eramos pequeños, nos hemos acercado una caracola a nuestra oreja y...¡Sorpresa! Ese minúsculo y pequeño objeto parecía contener el mar, eramos capaces de escuchar el romper de las olas dónde quiera que estuviesemos. Pero... ¿Cómo es esto posible? ¿Están contenidos los sietes mares en esa caracola?
Nada más lejos de la realidad. La verdad es algo menos romántica. Se han propuesto distintas explicaciones para explicar este fenómeno:
Para unos, lo que escuchamos al acercar una caracola al pabellón auditivo no es mas que el paso de nuestra propia sangre por los vasos sanguíneos de esa parte del organismo. La caracola actuaría como una caja de resonancia, amplificando sonidos que no oimos normalmente permitiendo asi que lo escuchemos. Algunos afirman que lo que escuchamos es el eco del latir de nuestro corazón.
Otros dicen que esto es producido por el sonido del aire contenido dentro de la caracola debido a las vibraciones de sonido recibidas anteriormente. Las vibraciones del aire en el interior producen ese sonido similar al mar, y si uno prueba a colocar un vaso en el oído de la misma forma que lo haces con una caracola, también escucharás un sonido similar.
